Seleccionar página

Es imprescindible definir las tres expansiones del trabajo misionero desde un enfoque evangelístico para una mejor comprensión y trabajo de las misiones en Cuba.

La evangelización misional.

Antes de definir las tres expansiones del trabajo misionero en Cuba vamos a comenzar haciendo una diferenciación entre la evangelización que incrementa la membrecía de una iglesia local ya existente y la evangelización que planta una nueva congregación. La primera es una evangelización hacia dentro la segunda es hacia afuera. La una atrae hacia un centro gravitatorio la otra envía hacia un horizonte no alcanzado. Es importante conocer ¿CÓMO PREPARAR LA IGLESIA MISIONERA?

El vocablo misión no aparece en la Biblia, el mismo se comenzó a usar en el siglo XVI para definir la acción de ir y alcanzar a alguien que no había sido alcanzado y que por algún tiempo había sido difícil el acceso a este. La frase La Gran Comisión no es de origen bíblico, sino que refleja nuestra interpretación e importancia de cuál es la tarea principal de la iglesia. No siempre la evangelización es trabajo misional, pero no habrá labor misionera a menos que esta incluya la evangelización hablando en el sentido eclesiástico.

La evangelización misional ha venido a conocerse en nuestros días como Plantación de Iglesias, y este es el tema que se ve cobrar vida en muchas denominaciones que no han tenido un plan de alcance evangelístico por mucho tiempo. Este es el tema de este material y hacia allá nos encaminamos.

No abusemos del término misión, cada vez que consideramos una nueva iglesia plantada o cada vez que abrimos un punto nuevo de reunión fuera del perímetro de la iglesia; sin embargo, cada nueva luz encendida será una misión que da cumplimiento a la tarea principal de la iglesia de Cristo.

La iglesia ha perdido pericia en la plantación de iglesias; una tarea que debía ser espontánea y sistemática ha venido a ser un desafío considerable para la cristiandad hoy en día. La multiplicación y la expansión de la iglesia no es un fenómeno verificable con frecuencia. Hemos tenido que diseñar estrategias, métodos y agencias para fomentar el crecimiento y la plantación de iglesias. En ocasiones las causas no son la incompetencia de los misioneros o la ausencia de ellos, a veces es la falta de motivación que nace de lo intrincado que hemos dibujado el camino de la obra misionera.

Al preguntarle a los líderes la causa de la falta de misiones asociadas a su iglesia principal surgen respuestas del tipo, no hay misioneros dispuestos, no hay dinero para sostener a los que se disponen, no existe un lugar de reunión apropiado, los que tengo les falta capacitación, acá hay una iglesia grande y tengo mucha necesidades locales para poder afrontar los desafíos del trabajo misional. En fin, no faltarán las buenas respuestas y las justificaciones que excusen nuestra ausencia al llamado.

Ninguna excusa tiene suficiente fuerza para detener el trabajo misional de la iglesia después de que Jesús haya dicho:

Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones

Mateo 28:18-19

La misma potestad divina de Jesús nos ha comisionado y autorizado en el pasado a través de la comisión apostólica de la cual nosotros hemos recibido el legado, según la teología del Nuevo Testamento. Esto debía ser más que suficiente para saltar cualquier obstáculo y afrontar la obra misionera en cualquiera de sus niveles. Admitimos que antes de que cualquiera pueda afrontar la obra misionera debe comprender con toda claridad los siguientes postulados.

Tres expansiones de trabajo misionero

El trabajo misionero es en esencia el quehacer, que puede consumar el salvar a todos. Esto es armonizar con los propósitos divinos en la extensión del Reino. Sin embargo, tememos que algo no es bien comprendido cuando se habla de trabajo misionero.

Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

1 Timoteo 2-4

Qué es el trabajo misionero? ¿Quién lo hace? ¿Dónde se hace? Este es el propósito del presente material, aportar las ideas preliminares para un trabajo misionero de iglesia local.

Comencemos por definir los tres círculos de trabajo misionero.

…pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Hechos 1:8

Primera expansión: El trabajo misionero dentro de nuestra ciudad: Jerusalén

La primera expansión de estar tres expansiones del trabajo misionero está dentro de nuestra ciudad: Jerusalén. El trabajo misionero dentro de la localidad donde uno radica ha sido denominado trabajo celular. Las pequeñas microiglesias diseminadas por toda la ciudad orbitando alrededor de una iglesia ya constituida se conocen como células o casas cultos. Las nominaciones no son lo que definen si es o no es un trabajo misional; sin embargo, cuando estas luces comienzan a brillar en un propósito de alcanzar a los que no estaban alcanzados, son misiones.

Este es el punto de partida del trabajo misionero. En nuestro diagrama este es el círculo interior. Desde aquí nos lanzamos al mundo a los confines de la tierra. Quien quiera servir a Dios en el esparcimiento de la palabra debe comenzar en su lugar de origen. En los más cercanos.

Algunos alegan con mucha fuerza que no se puede ser profeta en su propia tierra.

Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa.

Marcos 6:4

Sin embargo sería muy provechoso confrontar esto con otro referente donde Jesús no permite a alguien seguirle, sino que los envía a los suyos.

Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él. Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.

Marco 5:18-20

Este endemoniado, ahora libre, ruega poder ir a acompañar a Jesús, pero el maestro lo envía a los suyos, y obediente comienza la tarea de testificar a sus propios coterráneos, donde comienza a cosechar frutos.

En ocasiones nos aferramos a que entre los nuestros es difícil ser un misionero, pero todo depende de qué es lo que tenemos en mente, si servir a Dios entre los nuestros o huir de ellos a un lugar donde no nos conozcan y no puedan criticarnos severamente. Creo que lo más provechoso es comenzar donde nos conocen.

Segunda expansión: El trabajo misionero más allá de nuestra ciudad: Samaria

La tarea misionera, más allá de nuestra ciudad, muy pocas veces es considerada como tal. En caso de realizarla ha surgido de manera casual y no planificada, quizás este sea el mayor flagelo del trabajo misional; es decir, el hecho de que la misionalidad no sea una actividad intencionada, sino casual o fortuita.

Hasta hace muy poco no se consideraba una actividad misionera el llevar el evangelio a otra provincia dentro del mismo país, el término que más frecuente empleábamos era un “campo de predicación”. El trabajo misionero solo se consideraba como tal cuando se llevaba la palabra fuera del país y a una zona donde no se hubiese predicado con anterioridad. La iglesia ha comenzado a considerar trabajo misionero a la tarea evangelística que lleva al obrero fuera de su lugar de origen.

De Jerusalén debía extenderse la iglesia a Samaria. Los vecinos de nuestra provincia no deben ser los únicos beneficiados, sino que debemos pensar cómo llevar el evangelio a nuestras provincias aledañas. Una variante muy provechosa de este tipo de extensión del reino es aprovechar a un miembro que se traslada de provincia.

Tercera expansión: El trabajo misionero transcultural: Hasta lo último de la tierra.

Algunos alegan que hablar de trabajo misionero es solo de imitar a aquellas Agencias que históricamente se enfocaron en llevar el evangelio más allá de sus fronteras terrestres o ultramar. Nos vienen a la memoria la Misión Interior China (MIC) y hombres como Hudson Taylor entre otros, cuyos nombres deben estar inscritos en el libro de la vida. Esta expansión presenta una enfoque de LA IGLESIA HACIA AFUERA. Claro que si el trabajo misionero se circunscribiera solamente a este espectro de acción inmediatamente los cubanos quedaríamos descalificados, pues hasta hace bien poco nuestras posibilidades de viajar eran escasas, y en la actualidad bien dificultosas, lo cual nos eximiría de dicha empresa.

sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán;  Y los que nunca han oído de él, entenderán.

Romanos 15:21

Conclusiones

La Biblia enseña las tres expansiones del trabajo misionero. El escritor del libro de los Hechos citó las palabras de Jesús cuando dijo:

…pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Hechos 1:8

En el orden propuesto estaba en primer lugar la ciudad de Jerusalén y luego le seguía la provincia de Judea a la cual pertenecía Jerusalén. Nuestro compromiso de la extensión del Reino comienza con el lugar donde habitamos y luego se extiende a la provincia a la que pertenecemos. En un nivel más allá hay que salir de nuestra provincia a otras del mismo país, pues Jesús les mandó a Samaria. El último nivel sería algo a lo que hoy se le conoce como misión transcultural y Jesús le llamó los confines del mundo.

Publicación tomada del folleto «La obra misionera» del profesor Juan A. Llaca Mora

Suscríbase a nuestro Boletín!

Suscríbase a nuestro Boletín!

Únase a nuestra lista de correo para recibir las últimas noticias y actualizaciones de nuestro Ministerio.

Usted se ha suscrito satisfactoriamente!

Pin It on Pinterest

Share This

Comparte este sitio!

Compartir este sitio equivale a realizar una donación. Contamos con tu apoyo!