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Los cristianos debemos hablar adecuadamente y conocer el poder de la lengua. En la Epístola de Santiago se dan varian enseñanzas bíblicas del poder de la lengua para el creyente. Santiogo les escribió a los judíos cristianos que habían sido esparcidos por todo el mundo. EStos judíos, en un ambiente hostil fueron tentados a aceptar una creencia intelectual en vez de la fe verdadera. Exhorta a los creyentes a que sean hacedores y no sólo oidores de la palabra (Stg 1:22). Santiago habla sobre un tema universal como la comunicación. La misma afecta a toda la humanidad. Si un cristiano no refrena su lengua, tiene una religión vana. Los invito a meditar en algunas verdades que expone Santiago sobre el poder de la lengua y el uso que los cristianos debemos darle.

Nuestro hablar muestra lo que hay en el corazón

Como cristianos tenemos un gran poder en nuestra lengua. ya que la Biblia declara que daremos cuenta de nuestras palabras en el día del juicio  y que por nuestras palabras seremos justificados o condenados. Hay poder en la lengua para vida o para muerte, para justificación o para condenación ya que de la abundancia del corazón habla la boca.

¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. (Mt 12: 34)

Como seguidores de Cristo debemos reconocer que hemos ofendido a personas a través de nuestras palabras. Sabemos que hay poder en la lengua, es decir en nuestras palabras. Conocemos que por nuetsras palabras seremos condenados o justificados pero es muy bueno preguntarnos ¿Qué es lo que abunda en nuestro corazón? ¿Hablamos de ello? Por eso en este moemento lo exhorto a que hablemos palabra de bendición y no de maldición, palabra de vida y no de muerte.

Nuestro hablar refleja si nuestra fe es verdadera

El poder de la lengua nos permite herir y también curar (Pr 12:18). Es tan grande el poder de la lengua que evidencia si nuestra fe en Dios es verdadera o no. Si no somos capaces de refrenar nuestra lengua nuestra fe es vana y por eso seremos condenados.

Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana. (Stg 1: 26)

Conociendo el poder de la lengua debemos guardarnos de herir y tratar de bendecir y hablar palabra de exhortación al hermano. Aunque llevemos muchos años en la iglesia, si no refrenamos nuestra lengua, nuestra fe es vana. Con nuestro hablar demostramos si somos cristianos o no. Por eso los exhorto a que refrenemos nuestra lengua; seamos tardos para hablar y prontos para escuchar.

El poder de la lengua refleja nuestro potencial

Santiago evidencia que el poder de la lengua se puede utilizar tanto para bien como para mal. Utilizamos nuestra lengua más para hacer mal que para bien. Santiago dice que nuestra lengua es un fuego, un mundo de maldad. No hay un pecado que afecte más la vida de la iglesia que la murmuración. Este pecado surge por el poder de la lengua para hacer el mal. Me gustaría preguntar ¿Cuántas personas se han apartado por un mal comentario? ¿Cuántas personas tienen raíz de amargura por lo que le dijo otro hermano? Por eso guardémonos de que nuestras palabras no sean piedra de tropiezo para un hermano.

Nuestro hablar refleja nuestro crecimiento espiritual

Con la lengua bendecimos a Dios y maldecimos a los hombres. y vuelvo a realizar otra pregunta ¿Puede brotar de una misma fuente agua dulce y salada? La respuesta es que no, por eso nuestro hablar refleja el crecimiento espiritual del creyente.

La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor. La lengua de los sabios adornará la sabiduría; Mas la boca de los necios hablará sandeces. Los ojos de Jehová están en todo lugar, Mirando a los malos y a los buenos. La lengua apacible es árbol de vida;  Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu. (Pr 15: 1-4)

Leyendo estos versículos podemos darnos cuanta del poder de la lengua. Sin duda alguna somos pecadores,  pero si le entregamos nuestras vidas a Cristo las ofensas no serán nuestro modo de vida. Cada día nos pareceremos más a nuestro Señor. No hablaremos palabras de maldición y destrucción, sino palabra de bendición y vida. Tratemos de ofender lo menos posible y pedirle perdón a Dios por este pecado.

El poder de la lengua

Una vez un niño afendió a su amigo. El padre al ver este acionar mandó al niño a poner muchos clavos en la cerca del jardín. Cada clavo significaba una ofensa que el niño había dicho a su amiguito. Una vez el niño vio que la cerca estab muy fea con tantos clavos el padre le mandó a que los sacara. Después el padre le preguntó, ¿qué observas ahora en la cerca?. El niño le dijo que habían quedado muchos agujeros al sacar los clavos. El padre le dijo que así mismo sucedía cada vez que utilizamos la lengua para maldecir, murmurar u ofender. Aunque pidamos perdón después siempre quedarán las cicatrices. hermano, por eso te invito a utilizar el poder de la lengua para bendecir.

Si usted no ha aceptado todavía a Cristo lo invito a que lo haga en esta hora. A través de Crsito es como podemos obtener la vida eterna. Cristo nos da poder para bendecir a través de las palabras. Aceptándolo es como único podemos utilizar adecuadamente la lengua. Si eres cristiano te exhorto que a partir de ahora pensemos antes de hablar, seamos pronto para oír y tardos para hablar.

 

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