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Para lograr extender el reino de Dios es imprescindible contar con en plan de acción para plantar una misión. Es necesario tener una estrategia para que la nueva misión se desarrolle de forma sana. Quizás el desafío más grande que pueda tener la obra misionera contemporánea es poder desprenderse de los prejuicios normistas, estructurales y litúrgicos históricos para poder cumplir con la gran comisión. No consideramos que estas cuestiones sean siempre un impedimento, pero tenemos que evitar que se conviertan en un fin y no en un medio.

Plan de acción para plantar una misión

Pero me dijo: Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles.

Hechos 22:21

 

La iglesia es un asamblea de reunidos, ya sea en un templo, una catacumba del primer siglo, debajo de un árbol, en una casa, en una escuela, un río, u otro sitio cualquiera. nosotros como iglesia nos toca preguntarnos ¿A QUIÉN LE DEMANDA DIOS EL TRABAJO MISIONERO? y de seguro nos responderemos que a nosotros.

La iglesia del primer siglo no tenía templo, ni una liturgia elaborada, ni departamentos, ni una clara jerarquía de directivos. Carecía de programas de evangelización, reuniones de negocio, equipos de audio, escuelas dominicales o de verano, folletos de evangelización, himnarios y Biblias…, por solo citar algunas cosas, pero estaban enfocadas en regar la semilla y propagar el mensaje de salvación a tal punto que uno de sus principales enemigos dijo:

¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre.

Hechos 5:28

y Pablo pudo atreverse a decir:

con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.

Romanos 15:19

No pretendemos decir que estas cosas sean malas o deficientes, pero cuando estas cosas se convierten en un obstáculo para la realización de la labor evangelística y misionera, entonces la visión anda mal.

Lo importante de un plan de acción para plantar una misión es alcanzar las almas y comenzar la obra aunque se carezca de formatos y elementos que tradicionalmente han estado vinculados al culto y a la iglesia. Las misiones tienen que surgir con sus particularidades y sus idiosincrasias, y desde allí adorar al Señor y hacer su tarea salvadora.

Manos que dan.

El primir aspecto de un plan para plantar una misión es contar con manos que dan. La queja continua de la escasez de obreros para la tarea es más bien la escasez de compromiso económico con Dios como para apoyar dicha obra. Las iglesias comprometidas con la labor misionera deberían apoyar a otras iglesias en el caso que les fuera difícil por si solas apoyar un obrero. Buscar la oportunidad de apoyar y dar es un buen indicador de que sentimos pasión por alcanzar a los perdidos. Para plantar una misión debemos contar con manos que dan.

El derecho a ser sustentado

Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa.

Lucas 10:7

 ¿Acaso no tenemos derecho de comer y beber? ¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas? ¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar? ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?

1 Corintios 9: 4-11

Apoyar a los que trabajan es una ordenanza bíblica y no se puede plantar una misión si no se cuanta con alguien que aporta de su economía para el desarrollo de la obra.  Cuando la obra misionera se para por carencias económicas esto es una señal, inequívoca, de que algo en algún lugar anda mal. Apoyar y sustentar a un misionero pudiera ser la tarea de un grupo de apoyo que no puede lanzarse al campo, pero que puede calzar a quien sí puede hacerlo. Algunos solo se comprometen con la iglesia donde hacen vida de cristianos, pero necesitamos comprometernos con el desarrollo y sostenimiento de otros lugares de predicación.

Cuando el misionero trabaja a tiempo completo, o parcialmente y tiene que viajar determinadas distancias a fin de atender el nuevo lugar de predicación necesitará un apoyo económico que le permita sostener a su familia y su propia vida. Parte de la economía que regularmente entra a las arcas de nuestras iglesias debe ser destinada a apoyar la labor misionera y cada creyente debía comprometerse a ofrendar una cantidad regular de su entrada económica para ser destinada a la obra misionera.

Dichas ofrendas no deben ser insuficientes, sino acorde a los salarios que normalmente reciben los obreros. En caso de que el obrero no disponga de los recursos en su totalidad podrá trabajar y alternar para compensar los gastos. En muchos países capitalistas gran parte de los pastores comparten dos oficios “bioficio” puesto que la iglesia no tiene una economía como para sostenerle y necesita tener otro trabajo secundario.

Con tristeza miramos que muchas iglesias no tienen una pasión lo suficientemente grande como para apoyar la obra misionera.

 La necesidad impuesta.

Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria. Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada. ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio.

La carencia de dinero no debía ser el móvil que nos paraliza a la evangelización del mundo. Con mucho dolor vemos que gran número de obreros hoy se han convertido en asalariados que no ejercitan sus dones sin una fuerte suma de dinero por el medio.

Triste es la historia del evangelista que arrojó al suelo la ofrenda que le daba la iglesia donde había predicado arguyendo que él no era San Lázaro para que le dieran kilos. O aquel otro que reclamaba indignado que los oficiales de la iglesia no le estaban dando todo lo que se había recogido en la ofrenda y que le estaban robando. Son conocido en todo los medios aquellos predicadores que no aceptan menos de 9000.00 USD por mensajes predicados.

Una cosa es que tengamos derecho y otra, bien diferente, es que abusemos de ese derecho. Pablo hablaba de que le era impuesta necesidad, en otros términos que estaba bajo el deber de hacerlo. Con dinero y sin dinero estamos obligados a compartir el mensaje de la gracia en Cristo para salvación. Es verdad que sin economía no podremos lanzarnos a ir muy lejos, pero el príncipe Kaboo viajó desde las costas de África hasta los Estados Unidos en barco gratuitamente, como obrero sin salario, para poder superarse y ser un misionero. Por no mencionar a Felipe que viajo gratuitamente a bordo del Espíritu Santo con destino a Azoto.

Cuando Dios está de nuestro lado y nos ha enviado en fe el salario no es lo que nos detiene. No se necesita un gran salario para establecer una célula y discipular en nuestro propio lugar de residencia. Creo que el apóstol nos dio un ejemplo extraordinario de cómo dejarse usar por Dios sin que nos abonaran nada.

Resumiendo diría que podemos apoyar con nuestra economía, tengamos o no obreros propios, en tal caso podemos buscar a alguien de otra iglesia y ayudarle a cumplir su tarea. Pero lo que si necesitamos es en primer lugar ser misioneros que donan para la obra.

Rodillas que oran

El segundo aspecto de un plan de acción para plantar una misión es contar con rodillas que oran. Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos:

A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

Mateo 9:35-38

Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.

2 Tesalonicense 3:1-2

El trabajo para plantar una misión misionero comienza mucho antes de que le hayamos predicado a alguien. El trabajo misionero comienza de rodillas. Cierto es que no solo se hace de rodillas, sino que ahí es donde comienza. Rogando que Dios nos de los hombre que irán, que elimine los obstáculos que se nos interpondrán. Pidiendo que la palabra corra y sea glorificada en las vidas de los nuevos convertidos. Acá es donde comienza la guerra espiritual de cada creyente que se convierte en un misionero que apoya la obra con la intercesión. Un equipo o un grupo de intercesores, es esencial para un avance mundial de la palabra. Cada misionero debe ser en sí un guerrero de oración, un luchador de rodillas.

Necesitamos orar antes de escoger los que irán.

En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles (Enviados o mensajeros)

Lucas 6:12-13 cf Hechos 1:24

Necesitamos orar al comisionarles.

a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.

Hechos 6:6

Necesitamos orar por lo que están en el frente de batalla.

Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios, para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta; para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros.

Romanos 15:30-32 cf Efesios 6:18-19

Necesitamos orar por los que alcanzaremos a fin de completen el discipulado.

Orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe.

1 Tesalonicenses 3:10

Iglesias que envían

El tercer aspecto de un plan de acción para plantar una misión es contar con iglesias que envíen. La independencia de acción aunque puede llevar buenos resultados no es la regla es la excepción. La labor misionera no es una empresa de individualidad, sino una tarea de grupo para una cosecha de excelencia.

A través de la historia muchos misioneros se quedaron solos en el campo; pero alguien les apoyó en oración desde alguna parte del mundo.

El éxito de para planatar una misión estará más asegurado cuando una iglesia da apoyo a sus enviados y los lanzan sustentándoles desde la retaguardia. Pablo inició su primer viaje misionero siendo enviado por la iglesia de Antioquia. El verso 4 del capítulo 13 dice que el Espíritu Santo lo envió, pero el medio que usó el Espíritu para enviarles fueron los líderes de la iglesia (v.1) y habiéndolo completado fue allí a donde regresaron más tarde a rendir informe.

Salida

Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.

Hechos 13:1-4

Regreso

De allí navegaron a Antioquía, desde donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían cumplido. Y habiendo llegado, y reunido a la iglesia, refirieron cuán grandes cosas había hecho Dios con ellos, y cómo había abierto la puerta de la fe a los gentiles. Y se quedaron allí mucho tiempo con los discípulos.

Hechos 14:26-28

para planatar una misión son las iglesias ya establecidas las que deben dejarse guiar por el Espíritu Santo y enviar a sus obreros al trabajar en los nuevos campos de predicación. Ellas son las que debían establecer el plan estratégico a seguir, apoyando en cada etapa el trabajo de cada uno de sus enviados. Sin embargo, creo que de no tener la capacidad y la visión de un llamado semejante, el trabajo misionero puede ser potenciado por el Espíritu Santo siempre que nos pongamos en sus manos.

Pies que van

El cuarto aspecto de un plan de acción para plantar una misión es contar con pies que van y cumplen el llamado.

¿Quiénes han de ir?

Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.

Isaía 6:8

Isaías aceptó el llamado de Dios y la iglesia de cristo en cuba debe preguntarse ¿QUÉ ESTÁ PIDIENDO DIOS DE LOS CRISTIANOS CUBANOS?  Su respuesta fue producida por la gratitud y la convicción. Había sido quitada su culpa y estaba agradecido y estaba lleno de fe como para lanzarse a un ministerio, él había creído al anuncio. v. 6-7 Algo más que Isaías tenía era compasión, él dijo: ¿Hasta cuándo Señor? v. 11 Él estaba preocupado por la consecuencia de la rebelión del pueblo.

Seguridad de su salvación.

Los que van al campo misionero hoy, como Isaías en el pasado, tienen necesidad de una convicción profunda de su salvación, de su arrepentimiento y fe. Pablo dice que no puede ser un neófito o un nuevo convertido. Es necesario de que sean creyentes convencidos de su salvación y el perdón de sus pecados para que guarden el compromiso con Dios y anden en santidad como conviene a sus hijos. El agradecimiento debe colmar sus corazones.

Seguridad de su llamado.

Los que van al campo misionero hoy necesitan estar seguros del llamado de Dios; creer en su anuncio, creer lo que Dios ha decretado. Una fe inconmovible dará lugar a un compromiso estable. Isaías sabía que sus ovejas no serían dóciles, pues no habían creído el anuncio. Una tradición dice que murió aserrado a mano de ellos, pero fue y cumplió su llamado. No fue engañado, fue preso de su convicción.

y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión”.

Gálatas 2:9

Cada uno tenía claro cuál era su llamado y su campo de acción.

Seguridad de su altruismo.

Creo firmemente que lo que debe mover el trabajo misionero debe ser el profundo amor hacia el pecador. Si hay alguien que describió con certeza esa vocación fue el apóstol Pablo cuando dijo: no busco lo vuestro, sino a vosotros y estoy dispuesto a gastar cuanto tengo y aun a perder mi vida por el amor que les profeso aunque no sean recíprocos conmigo. Definitivamente la compasión debe mover el deseo de compartir nuestra fe con los que no conocen al Señor.

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Conclusiones

El plan de acción para plantar una misión es contar con:

  1.  Manos que dan: Apoyo económico para sustentar la familia misionera y el trabajo de estos siervos que tienen sus propias necesidades. El Ministerio Jireh Cuba se enfoca de forma especial en esta parte del proceso de plantación de una misión o iglesia.
  2. Rodillas que oran: La creación de una iglesia es un trabajo espiritual y es imprescindible depender de Dios en la oración.
  3. Iglesias que envían: Si no preparamos a los hermanos y le inculcamos un estilo de vida misionero y evangelístico, nunca se podrá enviar a alguien.
  4. Pies que van: Si no respondemos al llamado y decimos «heme aquí, envíame a mi» no se podrá contar con ningún misionero. Que nuestra disposición siempre sea estar dispuesto a cumplir con el plan de Dios en nuestras vidas.

Esperamos que este plan de acción para plantar una misión posibilite que Cuba se convierta en un país misionero, que el avivamiento comience por nuestros corazones. Que tengamos la visión de expandir LA IGLESIA HACIA AFUERA y no para encerrar a un grupo de personas en cuatro paredes. Es tiempo de cambiar mentalidades en nuestra nación. El Ministerio Jireh Cuba confía que Jehová suplirá todo lo necesario para seguir apoyando el trabajo misionero en Cuba. Contamos con tu colaboración!! Dios te bendiga!

Publicación tomada del folleto «La obra misionera» del profesor Juan A. Llaca Mora

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