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En el artículo EL PROPÓSITO DE LA IGLESIA analizábamos los propósitos correctos de las iglesias, pero en este artículo veremos las iglesias con propósitos incorrectos. Las iglesias comienzan por muchas razones diferentes. Algunas veces las iglesias presentan propósitos incorrectos. Tal vez la competencia, el orgullo denominacional, la necesidad que alguien tiene de que lo reconozcan como líder, o algunas otras motivaciones carentes de valor. Es mucho más fácil definir el fundamento correcto al comenzar una nueva iglesia, que modificarlo luego de que la iglesia ha existido por años. A menos que la fuerza impulsora que se encuentra detrás de una iglesia sea bíblica, la salud y el crecimiento de la misma nunca serán lo que Dios espera.

Iglesias movidas por la tradición

Un propósito incorrecto de la iglesia es la iglesia movida por la tradición la frase favorita es: “Siempre lo hemos hecho así.” La meta de una iglesia movida por la tradición es sencillamente perpetuar el pasado. El cambio casi siempre se ve como algo negativo, el estancamiento se interpreta como “estabilidad”.

Las iglesias antiguas tienden a estar unidas por reglas, regulaciones y rituales, mientras que las iglesias más jóvenes tienden a estar unidas por un sentido de propósito y misión. En algunas iglesias, la tradición puede llegar a ser una fuerza impulsora tal, que todo lo demás, incluyendo la voluntad de Dios, se vuelve secundario.

Las iglesias movidas por la personalidad

En estas iglesias la pregunta más importante es: “¿lo desea el líder?” Si el pastor ha servido a la iglesia por largo tiempo, lo más probable es que él sea quien tenga la personalidad impulsora. Pero si la iglesia tiene una historia en la cual los pastores han ido y venido constantemente, es probable que algún laico clave sea quien tenga la personalidad impulsora. Uno de los problemas evidentes de una Iglesia movida por la personalidad es que lo que mayormente determinará su agenda serán los antecedentes, las necesidades y las inseguridades del líder en lugar de la voluntad de Dios o las necesidades de la gente. Otro problema es que estas iglesias se detienen cuando la personalidad conductora se marcha o muere.

Las iglesias movidas por las finanzas

Uno de los propósitos incorrectos de las iglesias es que muchas veces las iglesias son movidas por las finanzas. La pregunta que ocupa el primer lugar en la mente de una iglesia movida por las finanzas es: “¿Cuánto costará?” Parece que ninguna otra cosa fuera más importante que las finanzas. En una iglesia movida por las finanzas, siempre el debate más acalorado tiene que ver con el presupuesto. Aunque una buena administración y un buen control de las salidas de dinero son esenciales para una iglesia sana, las finanzas nunca deben ser el punto de control. El punto más importante debe ser qué quiere Dios que la iglesia haga. Las iglesias no existen para producir ganancias. El punto fundamental en una iglesia no debe ser “ tenemos ahorrado?” sino “ cuántos les hemos ahorrado ir al infierno?” He notado que durante los primeros años muchas iglesias se mueven por la fe, pero más tarde se dejan mover por las finanzas.

Las iglesias movidas por los programas

La Escuela Dominical, el programa para mujeres, el coro y el grupo de jóvenes son ejemplos de programas que generalmente se convierten en fuerzas impulsoras en las iglesias. En estas iglesias, toda la energía se concentra en mantener y sostener sus programas. Muchas veces, la meta de la iglesia motivada por los programas va cambiando sutil mente, dejando de desarrollar personas para simplemente llenar posiciones, y los comités encargados de hacer los nombramientos se convierten en los grupos más importantes de la iglesia. Si los resultados de un programa disminuyen, las personas involucradas se culpan a sí mismas por no haber trabajado con el suficiente ahínco. Nunca nadie se cuestiona si el programa sigue dando resultado.

Las iglesias movidas por los edificios

Winston Churchill dijo una vez: “Formamos nuestros edificios, y luego ellos nos forman a nosotros.” Con mucha frecuencia las congregaciones están tan ansiosas por tener un hermoso edificio que los miembros gastan más de lo que pueden. Pagar y mantener el edificio se convierte en el punto más grande del presupuesto. Los fondos necesarios para los ministerios se destinan a pagar la hipoteca y así sufre el verdadero ministerio de la iglesia. La cola termina moviendo al perro. En otras situaciones, las iglesias permiten que la pequeñez de sus edificios marque el límite para el futuro crecimiento. Quedarse con un edificio histórico, pero inadecuado, nunca debe ser una prioridad que preceda alcanzar a la comunidad.

Las iglesias movidas por los acontecimientos

Si usted mira el calendario de una iglesia movida por los acontecimientos, tendrá la impresión de que la meta de esta iglesia es mantener ocupada a la gente. Todas las noches de la semana se celebra algún acontecimiento. Tan pronto se termina un gran evento, se comienza a trabajar en el próximo. En estas iglesias existe mucha actividad, pero no necesariamente mucha productividad. Una iglesia puede estar ocupada, aunque le falte un propósito definido de lo que está haciendo. Es necesario que alguien pregunte: “¿qué propósito hay detrás de cada una de nuestras actividades?” En la iglesia movida por los acontecimientos, la asistencia se convierte en la única manera de medir la fidelidad y la madurez. Debemos ser muy cautos ante la tendencia a permitir que las reuniones reemplacen al ministerio como actividad primaria de los creyentes.

Las iglesias movidas por los inconversos

En un intento honesto por alcanzar a los incrédulos para Cristo y relacionarse con la cultura actual, algunas iglesias permiten que las necesidades de los incrédulos se conviertan en su fuerza impulsora. La primera pregunta que se hacen es: “¿qué desean los inconversos?” Aunque debemos ser sensibles a las necesidades, a los dolores y a los intereses de los que buscan, y aunque sea sabio diseñar reuniones evangelísticas que apunten a sus necesidades, no podemos permitir que estas personas impulsen la totalidad de la agenda la iglesia.

Los propósitos de Dios para su iglesia incluyen el evangelismo, pero no al punto de excluir sus otros propósitos. Atraer a quienes están buscando es el primer paso en el proceso de hacer discípulos, pero no debe ser la fuerza motivadora de la iglesia. Aunque para un negocio sea correcto dejarse motivar por el mercado (es decir, darle al consumidor lo que él desea), el llamado de la iglesia es superior. La iglesia debe ser sensible hacia quienes buscan, pero no debe dejarse mover por ellos. Podemos adaptar nuestro estilo de comunicación a nuestra cultura sin adoptar los elementos pecaminosos de ella.

Conclusiones

La iglesia de cristo no puede caminar con propósitos incorrectos. Por eso los invito a leer una vez más al artículo EL PROPÓSITO DE LA IGLESIA para no desviarnos de nuestro objetivo. No dejemos que nuestra visión y propósito se desvíen ni a distra ni a sinistra y podamos alcanzar nuestra meta en Cristo jesús. Si usted es plantador de iglesias o misionero evite fundar una iglesia con propósitos incorrectos. Dios te bendiga iglesia!

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