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Se ha comenzado una carrera, que es la más importante en la vida. Esa carrera es ser un verdadero discípulo cristiano, es decir ser discípulo de Cristo. Muchas veces escuchamos decir que somos seguidores de Dios o “yo soy cristiano”, pero cuando analizamos a esa persona vemos que no tiene las características de un verdadero discípulo o seguidor de Cristo, sus frutos no lo identifican comotal. Por eso en este artículo veremos ¿Qué características o cualidades debe tener un discípulo cristiano?

¿QUÉ ES UN DISCÍPULO?

Discípulo (del latín discipulus, ‘alumno, aprendiz’, que corresponde al griego matheµteµs, de manthanoµ, ‘aprender’) es básicamente el alumno de un maestro. Discípulo es aquel que sigue a un profeta, maestro, etc. es enseñado por él y es partidario de esta enseñanza (Is8:16; Mt10:24; Mr2:18). Así los doce apóstoles son llamados discípulos (Mt 10:1), al igual que otro grupo más numeroso de partidarios de Jesús (Jn6:66; Lc10:1-12). En los Hechos, hasta 21:16, todos los adeptos (incluso mujeres) son llamados discípulos de Jesús.

EL DISCÍPULO ES OBEDIENTE

Una característica que debe presentar un discípulo de Cristo es la obediencia. Esta característica fue primordial en Cristo durante su ministerio terrenal.

Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;

Hebreos 5:8-9

Esto nos indica que Cristo aprendió cómo obedecer; como Hijo de Dios siempre había obedecido. Cristo experimentó el precio de la obediencia a Dios cuando sufrió y murió por la humanidad. Entonces nosotros como discípulos de Cristo, como seguidores de Él, debemos ser obedientes como él fue obediente.

Obediencia es la evidencia de nuestra fe en Cristo

Aunque la obediencia se utiliza también en sentido secular, el significado central deriva de la relación con Dios. Él da a conocer su voluntad mediante su voz o su palabra escrita, y frente a ella no hay neutralidad posible. Prestar atención humilde es obedecer, mientras desestimar la Palabra de Dios es rebelarse o desobedecer (Sal 81.11; Jer 7.24-28).

¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?

Lc 6:46

La obediencia a Dios es una entrega total a su voluntad y, por consiguiente, obediencia y fe están íntimamente relacionadas (Gn 15.6; 22.18; 26.5; Ro 10.17-21). Nuestra fe en Dios nos lleva a vivir una vida de obediencia a su palabra y a sus estatutos.

y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre;

Rom 1:5 

Obediencia es la prueba de nuestro amor por Cristo

“Yo amo a Dios” es una frase que escuchamos comúnmente entre las personas inconversos. Sin embargo nos percatamos que esta frase no es verdad, porque las acciones de esas personas se alejan bastante de los mandamientos dados por Dios para sus hijos.

El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.

Juan 14:21-24

En esta relación de agradecida obediencia, que excluye toda idea de mérito propio, el cristiano imita a Cristo en humildad y amor y se somete «en el Señor» a quienes corresponde. La obediencia a Dios tiene absoluta prioridad entre las características del discípulo cristiano.

Obediencia es la clave para la presencia de Cristo en nosotros

Si decimos que somos discípulos de Cristo, debemos obedecer a sus mandamientos. Teniendo los mandamientos de Cristo debemos obedecerlos. La prueba más segura de nuestro amor a Cristo es la obediencia a las leyes de Cristo. Hay señales espirituales de Cristo y su amor dadas a todos los creyentes. Cuando el amor sincero a Cristo está en el corazón, habrá obediencia. Dios no sólo amará a los creyentes obedientes, pero se complacerá en amarlos, reposará en amor a ellos. Estará con ellos como en su casa. Estos privilegios están limitados a los que tiene la fe que obra por amor, y cuyo amor a Jesús los lleva a obedecer sus mandamientos. La obediencia va a probar que amamos a Jesús y es la clave de su presencia manifiesta en nuestra vida.

EL DISCÍPULO ES FIEL

Sin duda alguna una de las características del discípulo cristiano es la fidelidad. Así como se dice del amor y de la justicia, la fidelidad de Dios forman parte de su ser; son inherentes a su divinidad. La fidelidad es una característica que se nos exige a nosotros como discípulos de Dios.

Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

1Co 1:9

Lo afirmado anteriormente, respecto de Dios, incide directamente en este punto: solo unido y comprometido con Dios es que el hombre puede ser fiel, fidedigno, confiable y estar firme. Por ello, una de las características del discipulado es la fidelidad a Dios y sus estatutos. El hombre es fiel porque obedece la voluntad de Dios (1 S 2.35; Sal 78.8). El Dios al que hemos creído es fiel, él no puede negarse a sí mismo.

Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.

2Ti 2:13 

La fidelidad es requerida

La seguridad de las promesas de Dios descansa sobre la certeza de que Dios es fiel. En muchos pasajes se afirma la fidelidad de Dios, porque Él cumple sus promesas (véanse Dt 7.9; Sal 145.13; 146.6). En 1 Corintios 1.9 se habla de la fidelidad de Dios como fundamento y certeza de la firmeza de los cristianos de la iglesia de Corinto. Dios se compromete a mantener firme a su pueblo en el camino de las vicisitudes. Por ello, Dios es descrito como protector, escudo y fortaleza (Dt 32.4; Sal 91.4; 2 Ts 3.3). Y es en este sentido que se entiende la fidelidad de Dios al protegernos en medio de las tentaciones: el Señor no nos permite ser tentados más allá de nuestras propias capacidades (1 Co 10.13). La certeza de la fidelidad de Dios al prometer su protección y presencia se muestra también en el saludo cotidiano (2 S 15.20).

“Mas ahora se requiere en los administradores que cada uno sea hallado fiel”.

1 Corintios 4:2

Si uno no tiene esta característica, es decir, la fidelidad, pierde su empleo y no se delegan grandes cosas en nuestras manos. El versículo arriba citado encuentra su ilustración bíblica en el ejemplo de José (Génesis 39), y en la parábola de los talentos (Mateo 25:14-25). Nosotros también debemos mantener la fidelidad a Dios en todo tiempo.

También se pide fidelidad en la práctica de las diversas responsabilidades cristianas; por ejemplo en la oración: «constantes en la oración» (Ro 12.12). Aunque pasemos por tribulaciones y problemas en esta vida pasajera aquí en la tierra, se nos exhorta a permanecer firme y fiel sabiendo que tenemos un galardón en los cielos y la corona de vida eterna.

La fidelidad es medida en cosas pequeñas

La Biblia habla de una clase de personas a quienes califica como «los fieles» (Sal 12.1; 18.25; Ef 1.1; Col 1.2; a Jerusalén se le colocará el título de «Ciudad fiel» Is 1.26). En la Biblia se habla de la fidelidad en el contexto del cumplimiento de las exigencias vocacionales. A Moisés, Josué y David se les llama «siervos fieles», porque cumplieron a cabalidad lo que se les llamó a hacer.

Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.

Hebreos 3:1-2

El discípulo fiel es aquel que es constante en el cumplimiento de sus obligaciones y no defrauda la confianza depositada en él. Cada discípulo de Cristo debe mostrar fidelidad en el uso de todo lo que le es entregado para usar. Debemos seguir el ejemplo de Cristo que fue fiel hasta la muerte, cumpliendo su propósito a plenitud.

El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?

Lc 16:10-12

El discípulo fiel es aquel que es constante en el cumplimiento de sus obligaciones y no defrauda la confianza depositada en él. Cada discípulo de Cristo debe mostrar fidelidad en el uso de todo lo que le es entregado para usar. Debemos seguir el ejemplo de Cristo que fue fiel hasta la muerte, cumpliendo su propósito a plenitud.

La fidelidad es premiada

La fidelidad como característica de del discípulo cristiano es premiada. Para todo creyente obediente, la fidelidad es algo que hacemos con beneplácito y sin esperar nada a cambio, sin embargo Dios en su inmensa misericordia nos dice que

Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

Apocalipsis 2:10b

Esta fidelidad no es una opción, es un imperativo, no es opción. Es una orden de nuestro maestro, de nuestro salvador, de quien nos dio un poderoso ejemplo. Nosotros tenemos que tomar una decisión de fidelidad porque él se lo merece, Jesucristo merece eso y mucho más.

Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Mateo 25:21

La fidelidad es la característica del discipulado que nos garantiza la eternidad en el gozo del Señor.

EL DISCÍPULO ES AMOROSO

El amor es una de las características del discípulo cristiano. El que Cristo nos mande a amar indica que el amor no es solamente un sentimiento o una preferencia; es lo que uno hace y cómo uno se relaciona con otros; es decir, una decisión, un compromiso, una manera de comportarse. Jesús declara que el mundo conocerá que somos sus discípulos si nos comportamos amorosamente los unos hacia los otros. Cismas, disputas, críticas mordaces y difamación, son contrarias al espíritu de Cristo. Su amor fue un amor sacrificial, incondicional; es un amor constante y espontáneo, que vela por los mejores intereses del ser amado. Él nos manda que nos amemos como él nos ha amado (1Co 12:12; Mt 25:37-40).

En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Juan 13:35

Amar es un mandato para el discípulo

Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Juan 15:12-14

EL DISCÍPULO SE REPRODUCE

Una de las características del discípulo cristiano es que este seguidor de Cristo se reproduce. La reproducción es esencial y la clave para la Gran Comisión (Mt 28:18-20). Reconoce que Jesús llama a sus discípulos a dirigirse a la gente de todas las naciones y enseñarles cómo conocerle y vivir de acuerdo con la voluntad de Dios. Enseña a otros que Cristo debe ser el centro de su vida.

Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.

2 Timoteo 2:2

Una de las claves para multiplicar discípulos es la intencionalidad. El multiplicar discípulos tiene que hacerse con una meta, estrategia y decisión específica. Si no hay intencionalidad de nuestra parte, difícilmente lo haremos. Esta intencionalidad empieza con un compromiso a hacer la multiplicación de discípulos una prioridad en la vida. De ahí, que prioridad significa dedicación de tiempo –horas y días de la semana. El hacer discípulos requiere tiempo de cara-a-cara con su discípulo. Enseñamos lo que sabemos. ¡Reproducimos lo que somos! El discipulado comienza con la reproducción no con instrucción.

Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.  

Juan 20: 21

Si un discípulo no se reproduce no se puede expandir el reino de Dios. Este es el objetivo principal del Ministerio Jireh Cuba y si cada discípulo no se multiplica sencillamente no cumpliríamos objetivo aquí en la tierra. ¿CÓMO PREPARAR LA IGLESIA MISIONERA? si no es a través del discipùlado bíblico y personal.

CONCLUSIONES

El discípulo cristiano se conoce por sus frutos, es decir que se conoce por sus características. Entre las características que debe tener un discípulo cristiano encontramos que el discípulo cristiano es obediente, fiel, amoroso y se reproduce. Además el Ministerio Jireh Cuba los invita a conocer las CARACTERÍSTICAS DEL DISCIPULADO. Estas características deben estar presente en nuestras vidas y de esa forma poder cumplir con esa gran comisión de ir por todo el mundo y hacer discípulos cristianos, es decir que sean seguidores de Cristo.

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